¿Os habéis parado a pensar alguna vez en todos aquellos alimentos que aborrecíais cuando eras niños y que ahora, por alguna extraña razón, os encantan? A mi mente me vienen decenas de ejemplos: judías verdes, alubias blancas, lentejas, coliflor, garbanzos y como no los guisantes!!
Con solo pensar en ellos me daban arcadas. Mi madre no los hacía muy a menudo por no tener que soportar las quejas de sus tres pequeños energúmenos. Pero la verdad es que cuando se le metía en la mollera que tocaba guisantes pues nos terminábamos comiendo. Menuda era mi madre!!! Vencer el primer regusto dulce era un suplicio para mí y generalmente la única estrategia que funcionaba era tragarlos con media barra de pan.
Taitantos años más tarde he aprendido a apreciar los guisantes sin pan, obviamente!!! Como tantos intolerantes al gluten nuestras opciones son mucho más reducidas y no está la cosa como para ir desperdiciando fuentes de carbohidratos saludables.
El caso es que ahora me gustan, sobre todo mezclados con con un poquito de jamón o panceta. Y la verdad es que para aquellos que no sean muy fan de ellos quizás cambien de opinión al saber la cantidad de propiedades que tienen.
Los guisantes son muy recomendables para todas aquellas con problemas cardiovasculares, de estreñimiento y con diabetes. ¿Porqué? Pues porque tienen propiedades vasodilatadoras y hipercolesterolímicas (combaten el colesterol malo). Asimismo, los guisantes son grandes aliados en las dietas de adelgazamiento y de diabetes porque ayudan a controlar el nivel de azúcar en la sangre y regulan la sensación de saciedad. Por otro lado, los guisantes son ricos en fibra insoluble, lo que favorece la expulsión de kakitas cuando se nos quedan atravesadas; lo cual beneficia la salud de nuestro colon. Recordad que los sin/sin debemos tener especialmente cuidado con nuestro colon, así que este es un dato a tener en cuenta.
Para lectores vegetarianos o interesados en consumir más platos vegetales en su dieta, me gustaría apuntar que los guisantes son ricos en proteínas. De este modo, combinados con cereales como el arroz o el maíz lo guisantes convierten el contenido de tu plato en una fuente óptima de proteínas.
Por último decir que no siempre es fácil encontrar guisantes frescos. No problem, compradlos congelados. En la actualidad todos los estudios apuntan que las nuevas técnicas de congelación no afectan el valor nutricional ni sus propiedades organolépticas. Así no no dudéis de llegar vuestro congelador de verduras, siempre te podrán sacar de un apuro!!
Misbamia





