
Mi formación en Humanidades y mi Máster en Nutrición y Salud Pública me han permitido desarrollar una mirada transversal sobre la alimentación. Entiendo que no comemos solo nutrientes: comemos cultura, contexto, hábitos y biología. Por eso, mi trabajo no consiste en entregar dietas estándar, sino en diseñar programas personalizados que se adaptan a tu realidad y evolucionan contigo.
A lo largo de mi trayectoria he comprobado que el problema no suele ser la falta de fuerza de voluntad, sino la falta de claridad. Cuando una persona entiende qué necesita su cuerpo y cómo aplicarlo en su vida cotidiana, la alimentación deja de ser una lucha y se convierte en una herramienta de bienestar.
Trabajo principalmente con mujeres que desean recuperar su equilibrio metabólico y aprender a ajustar su alimentación ante cambios hormonales, alteraciones digestivas o retos de salud que requieren criterio. En consulta, combinamos análisis, aprendizaje activo y recursos prácticos para que ganes autonomía de manera progresiva.
Además del acompañamiento individual, colaboro con empresas a través de programas de nutrición corporativa, diseñados para mejorar energía, concentración y bienestar de los equipos mediante educación nutricional aplicada al entorno laboral.
Mi práctica se desarrolla en castellano, inglés y francés, lo que me permite acompañar tanto a personas como a organizaciones en distintos contextos culturales.
Mi objetivo no es que dependas de una pauta, sino que desarrolles criterio, seguridad y capacidad de decisión. Para mí, la alfabetización alimentaria es una herramienta de salud y empoderamiento a largo plazo: aprender a comer mejor es aprender a cuidarte.


